
Hace poco hemos celebrado nuestro Bicentenario, recordando 200 años de historia, costumbres y tradiciones. Toda una cultura que se ha formado a partir de las vivencias de hombres y mujeres, dándole vida a nuestra identidad.
Cuando conocemos nuestra historia, nos estamos conociendo a nosotros mismos. Aprender del pasado nos lleva a aprender de nuestros errores, pero también a imitar aquellas cosas que han sido positivas.
En el presente a nosotros nos corresponde seguir construyendo esta identidad con lo mejor que cada uno de nosotros puede aportar.
200 años no son solamente un número, son por sobre todo, una oportunidad de construir 200 años más de Chile.


